Foto: El Telègrafo.

A veces las ciudades esconden trozos de su historia bajo el asfalto, pero la voluntad del hombre es veleidosa y lo que una vez se cubrió con una vereda o la propia vía de tránsito, luego puede ser modificado por distintas causas. Y ese ir y venir de las decisiones de los ciudadanos de distintas épocas sobre el espacio en el que viven, puede deparar curiosidades y sorpresas.
Algo así pensaron los trabajadores de la empresa que realiza la obra de la semipeatonal del centro, que se realizan en el marco de la remodelación de calle 18 de Julio.
La jornada del martes había comenzado como cualquier otra, con la alentadora novedad de contar con varios grados menos de temperatura que días anteriores, hasta que algo llamó la atención de los trabajadores: era una losa con la inscripción “Conduit – National Fire Proofing Co – Pittsburgh”.
Sobre ella, la Intendencia no tiene informaciòn, según lo informado por el arquitecto Nicolás Fúccaro, quien dijo que se trata de la tapa de un ducto pero sobre el mismo no hay registros y que se està tratando de averiguar de què se trata. En el lugar, personas que se interesaron en el hallazgo –realizado en el lateral de 18 de Julio de plaza Constitución, casi Montecaseros– manifestaron que podría tratarse de una losa de tendido de electricidad y que tendría más de 150 años. No obstante, considerando que la primera usina eléctrica que existió en la ciudad data de 1901, esa suposición no resulta razonable.
En tanto, información que hemos recabado permite afirmar que National Fire Proofing Co., una empresa fundada en la primera década del Siglo XX en Pittsburgh, una ciudad estadounidense ubicada en el Suroeste de Pensilvania y capital del condado de Allegheny, fabricaba ladrillos y distintos tipo de materiales resistentes al fuego.
Se trata de una empresa que tuvo renombre y comercializaba sus productos a importadores directos de distintos países del mundo. En este sentido, no sería aventurado suponer que la losa hallada en la vereda de la plaza haya sido traída directamente desde Estados Unidos por alguna barraca sanducera que se proveía directamente en Estados Unidos en las primeras décadas del 1900.
Como dato interesante cabe señalar que el City Hall de Chicago fue hecho con material de National Fire Proofing Co. Modernamente, distintas partes de la compañía fueron vendidas a otros grupos que se expandieron a diferentes áreas, como la telefónica.
En definitiva, se trata de una curiosidad que compartimos y que muestra cómo con las ciudades a veces pasa algo parecido que con las personas, ya que cada tanto y en el momento menos pensado, aparece algo que siendo un vestigio de algo que ya fue nos permite una visión un poco más amplia de nuestra propia existencia.
A quienes transitamos hoy por las calles céntricas de Paysandú puede resultarnos difícil imaginar que por allí mismo pasaron otros medios de transporte que las motos que se amontonan en las esquinas, los autos y las bicicletas. Quizás haya también quien no sepa que 18 de Julio tenía antaño otro sentido de circulación y que bajo el asfalto está sepultada parte de nuestra historia, como los rieles que usaron los tranvías sanduceros o una simple losa que nos habla de relaciones comerciales entre nuestra ciudad y otros países en otras épocas. Sin duda alguna, no es tarea sencilla imaginar todo eso. Hasta que salta a la vista algo que nos interpela desde otro tiempo para reclamar desde el olvido un lugar en la memoria.

En base a un artìculo que escribì para El Telègrafo.