¿Conoces las “máquinas de sumar”? Llevar una calculadora incluida en el teléfono móvil nos ha hecho olvidar la ventaja que representaron estas máquinas de sumar que aparecieron a fines del siglo XIX y se utilizaron (con variaciones de modelos) hasta al menos los años 60 de siglo XX.

Como se habrán dado cuenta, me encantan las viejas máquinas de escribir. Tenía quince años cuando hice un curso de mecanografía (en ésa época no imaginaba que escribir sólo sería parte de mi actividad laboral cotidiana) y no fue fácil aprender a escribir sin mirar las teclas y sin romperme los dedos en la vieja Remington. Sin embargo, tenía su encanto el picoteo tac-tac-tac… y mucho más la campanita que sonaba al llegar al margen ¡tilinnnnnn!

Así funcionaban las máquinas de sumar

No conocía las “máquinas de sumar”. La verdad es que no son sólo suman sino también hacen otras operaciones aritméticas: son calculadoras mecánicas.

Las máquinas sumadoras requerían que el usuario tirase de una manivela para sumar números. Como explica aquí, los números eran entrados al presionar teclas en un teclado numérico grande: por ejemplo, la cantidad $30,72 era entrada usando las teclas que correspondían a “$30”, “70¢”, y “2¢”, y después se tiraba de la manivela. La sustracción era imposible, excepto agregando el complemento de un número, por ejemplo, para restar $2,50 se sumaba $9.997,50 (9.997,50 = 10.000 – 2,50).

El otro día visité la vieja estación del tren de Paysandú, donde un grupo de funcionarios de AFE está armando, con mucho esfuerzo y sin recursos económicos, una sala de exposición de materiales históricos. Allí se encuentran las máquinas de sumar de la foto anterior.

Grande fue mi sorpresa cuando le conté a mi madre lo que había visto y me dijo que conocía bien las sumadoras mecánicas por haberlas usado en su época de oficinista.

Me quedé pensando en las velocidades de los cambios tecnológicos: 80 años después de haber sido inventada, mi madre usaba una máquina de sumar con el mismo mecanismo mecánico que la original mientras que a la generación de mis hijos -nacidos en el reinado de la Sociedad de la Información- le cuesta mucho hacerse una idea de cómo era esa realidad.

Quizá sea un asunto en el que piensa sólo una migrante digital como yo, que está feliz de tener y trabajar con tecnología que de niña jamás imaginó pero que a veces saca su vieja máquina de escribir, coloca una hoja en blanco y teclea sólo para escuchar el golpe de las teclas tac-tac-tac… y la campanita al llegar al margen derecho: ¡tiliiiiin!

La sumadora de Burroughs

Patente de la máquina de sumar de Burroughs (1888). Imagen en dominio público, vía Wikipedia.

William Seward Burroughs recibió una patente para su máquina sumadora el 21 de agosto de 1888. Modernamente, la Burroughs Adding Machine Company evolucionó para producir máquinas electrónicas de facturación y mainframes, y eventualmente se fusionó con Sperry Corporation para formar Unisys.