Esa es la principal conclusión a la que arribaron a través de su propia experiencia más de 30 adultos de los barrios Curupí, Nuevo Paysandú, Barrio Norte, Artigas, Puerto, Las Brisas, San Félix, Chacras de Paysandú, Fraga y Centro que durante el 2010 participaron en el programa «Cuenta quien cuenta» en la comunidad, llevado adelante por las docentes Mabel De Agostini y María Noel Guidali.

«Nadie puede dudar hoy que la capacidad de leer es una de las capacidades claves de cualquier proceso de construcción de ciudadanía. Sólo aquellos que pueden interpretar lo que la sociedad les va pautando serán capaces de ejercer a cabalidad sus derechos y entender sus deberes ciudadanos», dicen las docentes que, considerando las dificultades de acceso a la lectura y desarrollo de los hábitos lectores constatadas por diversos estudios locales realizados, decidieron poner en marcha — con el apoyo del Centro MEC y en coordinación con la Inspección Departamental de Escuelas– el Programa de mediación de la lectura «Cuenta Quien Cuenta…en la comunidad.»

El mismo tuvo por objetivo sensibilizar a la comunidad sobre la importancia de acercar la lectura a los niños y niñas desde edades tempranas, a través de la formación e involucramiento en dichas acciones de vecinos vinculados a las instituciones educativas de cada barrio, para desarrollar tareas conjuntas de mediación de la lectura que colaboren en la formación de lectores.

«El papel fundamental de los adultos en la formación de los niños como lectores es algo que no admite discusiones. Muchos estudios evidencian que los niños, insertos en comunidades vulnerables, generalmente inician su proceso de alfabetización en contextos que le ofrecen escasas oportunidades de vivenciar la función social de la lectura y la escritura como herramienta de apropiación de la cultura, lo que influye en la calidad del proceso de sus aprendizajes.

Es aquí donde cobra importancia las oportunidades que los niños tengan de insertarse en los complejos procesos de mediación lectora, donde unos sujetos sociales realizan con otros, ensayos, conversaciones y actos sobre la lengua escrita. Por lo antedicho nos abocamos a diseñar una estrategia de intervención que instalara en diversas instituciones educativas a las que asisten los niños, escenarios de lectura con mayor frecuencia y en manos de diversos actores. De esta manera los niños podrían tener la oportunidad de construir la idea de que la lectura trasciende a la escuela, a los maestros y educadores y pasa a ser entendida como una práctica cultural», explicaron.

MEDIADORES DE LA LECTURA

El curso –desarrollado en 2010 y cuyo cierre fue realizado a fines de diciembre pasado en instalaciones del Colegio del Rosario, con participación de los participantes y autoridades de la Inspección de Escuelas y el Centro MEC de Paysandú– incluyó talleres de capacitación sobre aspectos diversos, tales como la función de la lectura en la sociedad de hoy, la animación a la lectura y su importancia en el desarrollo de una comunidad lectora, las acciones que acercan a los niños a la lectura y despiertan el interés por los textos escritos y estrategias de dinamización de la lectura de cuentos.

Una vez finalizado, cada equipo participante de los diferentes barrios eligió una institución educativa a donde asistirán a leer cuentos a los niños y niñas en forma semanal, de manera que la lectura se evidencie para éstos como una práctica social y cultural en la voz de una abuela, una mamá, un abuelo, un vecino.

Participaron 32 adultos referentes de los barrios Curupí, Nuevo Paysandú, Barrio Norte, Artigas, Puerto, Las Brisas, San Félix, Chacras de Paysandú, Fraga y Centro.

En cada encuentro los Mediadores de lectura oficiaron de ese puente imprescindible entre los niños y la literatura, trabajado en base a una propuesta para niños de Educación Inicial (5 años) y primer año de Primaria.

Las acciones desarrolladas por los «mediadores de lectura» permitieron que ésta estuviera más presente aún en 26 instituciones públicas y privadas del medio urbano y rural del departamento de Paysandú. Así, fueron realizados 192 encuentros, que comprendieron la lectura de 94 cuentos de literatura infantil.

Intervinieron en la experiencia 26 instituciones educativas: las escuelas urbanas 1, 3, 13, 25, 42, 71, 87, 100, 107, 88, y las escuelas rurales 7 y 45 de San Francisco, 9 de Colonia Paysandú, 58 de Parada Esperanza, 16 de Cerro Chato, 24 de Sur de Sacra, 29 de Tiatucurá y 41 de Cangué.

La actividad también llegó al Farol Comunitario del barrio Curupí, Caif Doña Ermelinda de barrio Purificación 3, Pasitos y Nuevo Paysandú, Club de Niños de Caffi y Cooperdi (Cooperativa de Personas con Capacidades Diferentes). En total, las sesiones de lectura de cuentos llegaron a 1.344 alumnos.

LECTURA Y EXITO ESCOLAR

Las docentes responsables de «Cuenta quien cuenta…en la comunidad» afirmaron que es necesario que como educadores, padres, vecinos pensemos «cuáles son las posibilidades que tienen los niños de interactuar con lecturas y lectores y cómo cada uno de nosotros podemos constituirnos en el tejido social en el cual se desplieguen las prácticas de lectura de nuestros niños».

«Creemos que una cuestión central para entender esta propuesta de intervención es la mirada que da Jôelle Bahloul sobre las prácticas de lectura, las cuales se inscriben en la complejidad de las interacciones y los intercambios que componen la socialización del lector». «Esto supone detenerse a mirar los complejos cruces entre las biografías familiares y las biografías escolares de los niños; si la experiencia lectora de leer muchos textos y haber vivido en entornos familiares letrados hace una diferencia, entonces la escuela y la comunidad, en forma conjunta deberían asumir el rol de compensar las desigualdades entre aquellos que no tienen estas oportunidades», dijeron.

Finalmente, recordaron que según muchas investigaciones, haber escuchado leer en voz alta desde temprana edad es un factor que aparece vinculado al éxito escolar inicial.

Foto: San José Library, vía Flickr (CC)