María Almanci fue la primera mujer que recibió su brevet como piloto en Paysandú. También la primera en obtener licencia para conducir motocicleta y en ejercer la docencia de Educación Física en nuestra ciudad.  Murió hace algunos años, pero su recuerdo permanece intacto en el corazón de muchos sanduceros.

Marisa, como la llamaban comúnmente sus múltiples conocidos y amigos era una mujer dinámica, vital y de alegría contagiosa. Alguien cuya infancia podría haberla convertido en una mujer amargada o triste, pero por el contrario, las cosas que impactaron su inocencia, le dieron también la fuerza para adaptarse a los más inesperados cambios, la valentía de enfrentar la vida siendo una niña y remediárselas para conseguir comida para su madre enferma, la temeridad para incursionar en actividades que en su juventud estaban reservadas casi exclusivamente para los hombres, la sabiduría para aprovechar su innata inteligencia. Pero especialmente, la humildad para agradecer lo que recibía y la solidaridad para ayudar al necesitado.

La vida de Marisa fue una verdadera novela (no precisamente rosa) y aunque llegó aquí casi sin saber cómo, amó profundamente este país al punto tal que ante su presencia, nadie podía hacer una crítica al Uruguay.

Había nacido en Esmirna (Turquía) en una época muy convulsionada en que griegos y turcos estaban en continua reyerta.  Según documentos expedidos en nuestro país nació el 25 de diciembre de 1917, aunque la Embajada de Grecia en Uruguay dejó constancia de que debido a los conflictos bélicos no puede establecerse la fecha exacta de nacimiento.

En una entrevista publicada en EL TELEGRAFO el 27 de abril de 1979, recordaba así sus primeros años: “También estuve en una localidad situada enfrente de Esmirna, donde se hablaba griego; no recuerdo su nombre, era algo así como Cordelió y, posteriormente, fui adoptada a los dos años de edad por una familia griega en cuya casa se hablaba francés. Recuerdo que cuando me enojaba decía en griego: “me voy con mi nodriza”, por lo que deduzco que antes de la adopción había tenido nodriza”.

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