Se encuentra disponible en acceso abierto un documental sobre el Núcleo Escolar Experimental de La Mina, que funcionó desde 1954 hasta 1961 en el departamento de Cerro Largo. El mismo aporta una minuciosa mirada sobre la experiencia de educación rural que transformó la vida de esa comunidad. El propio maestro Miguel Soler Roca, quien propuso y dirigió esta iniciativa, aporta su voz al relato de este trabajo documental con cientos de imágenes de diapositivas de época.



La edición del material (que puede verse online) fue realizada por Miguel Soler y Juan Todaro, con apoyo de la Fundación Leonor Horticou. El trabajo se presentó en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación a instancias del Departamento de Historia y Filosofía de la Educación, y contó con la presencia de Juan Todaro y del historiador Tomás Sansón, quien escribió junto a María Hortencia Coronel en 1999 “Primer Núcleo Escolar Experimental de La Mina”.

Actualmente se encuentra accesible en el sitio web de Autores.uy

El problema de los rancheríos en el medio rural

El relato se inicia presentando la situación del Uruguay rural desde mediados del siglo XIX, caracterizado por extensos latifundios dedicados a la producción ganadera habitados por una amplia mano de obra.

Con el alambrado de los campos en 1872, muchas de las personas que trabajaban en la vigilancia del ganado perdieron su trabajo. Estos trabajadores se instalaron de manera precaria en terrenos fiscales a la orilla del camino o en zonas rurales sin dueño.

Surgió así el problema de los rancheríos, que fue empeorando hasta afectar entre 1930 y 1960 a una población estimada entre 80.000 y 120.000 habitantes, asentados en aproximadamente 400 a 600 rancheríos.

En 1954 Soler propuso a Primaria la creación de un núcleo escolar en el que la educación se extendería a toda la comunidad, considerándose a las escuelas rurales promotoras del desarrollo local.

La experiencia educativa de La Mina: la escuela como promotora del desarrollo local

La experiencia se instaló en la zona fronteriza de La Mina (Cerro Largo), donde predominaban las pequeñas explotaciones con enclaves de minifundios y en algunos casos rancheríos. La iniciativa promovió el trabajo conjunto de siete escuelas rurales en un área de 250 Km2, llegando a 528 familias y 2.787 habitantes. Del total de pobladores 116 eran brasileños y 367 analfabetos.

El personal que impartía una educación integral estaba compuesto por 18 maestros, un director y especialistas en el área estética, mejoramiento del hogar, producción de materiales audiovisuales, manualidades y la producción agraria. También contaron con una enfermera universitaria y un ingeniero agrónomo.

De acuerdo a Soler, “la educación debía ocuparse de la totalidad de la población e incidir en los aspectos de la existencia individual y comunitaria, fundamentales en la promoción del bienestar. La escuela rural se convertía en un centro comunal para todos, en la casa del pueblo”.

Tomado de sitio web de Anep.