Si pensabas que las grandes historias de amor solo existen en los libros o las películas, te estás equivocando. Aquí mismo las hay y a algunas son emblemáticas. En este San Valentín te voy a contar una ocurrida de un noviazgo a distancia cuando ni siquiera se podía sospechar en el futuro la existencia de algo llamado Internet. Lo que había eran cartas. Alguien que escribía desde un lado del océano y esperaba días, meses, la respuesta, que llegaba a bordo de algún transatlántico.

Ship Portrait of the British Steamer “Laurel Branch” (1899), pintura de John Henry Mohrmann.

Dejémonos de vueltas y veamos la historia. La misma tiene por escenario la llamada “Casa Grande”, muy importante construcción cerca del río Uruguay en Fray Bentos. Quienes hoy la visitan en el circuito guiado que se realiza por el Paisaje Patrimonial Anglo, deben estar atentos para no perderse esta historia de amor que nació entre dos jóvenes unidos por un piano. Un detalle importante: el hermoso instrumento aún existe en el lugar.

La joven y el pintor

En esa casa vivía una joven llamada Johanna (1865-1963), hermana de Luis Mayer e hija de Carl Louis Albert Meyer, un soldado prusiano que emigró a una colonia agrícola brasileña y terminó viviendo en Fray Bentos como gerente del frigorífico Liebig`s Anglo.

Adelantando el final, diremos que en 1886, Johanna se casó con John Henry Mohrmann, quien era un joven pintor marino que en un “sea voyage” llegó a Fray Bentos en 1884. Fue el responsable de la entrega de un hermoso piano de cola “Collard & Collard” que vino en su barco y que fuera encargado por los Meyer como regalo de cumpleaños de la joven Johanna: un Collard & Collard.

Los jóvenes se conocieron en oportunidad de la entrega del piano que aún permanece en la Casa Grande y se enamoraron. Los padres de Johanna no estaban muy a favor de la relación de este pintor con su hija, pero terminaron aceptando que la joven pareja mantuviera correspondencia por dos años y permitirían que él volviera después de ese tiempo a Uruguay para casarse. Si el plan era que los jóvenes se olvidaran, no tuvieron éxito. Ambos persistieron y luego de dos años de cartas que cruzaban el Atlántico desde Bélgica hasta Fray Bentos, se casaron en esta última ciudad y se fueron a vivir a Antuérpia (hoy Amberes), donde tuvieron 7 hijos.

El pintor fue famoso en su país y la familia Meyer aún conserva un autorretrato enviado a Uruguay para demostrar a sus suegros que se podía vivir del arte.

En 1913, al avecinarse la Primera Guerra Mundial la familia decidió trasladarse a Canadá, dando origen a la rama a la que pertenece Leah Joys (1928), quien estudió la genealogía de la familia Meyer y colaboró mucho con toda la investigación realizada por sus familiares uruguayos y en Fray Bentos a los efectos del rescate de la historia de Casa Grande. ¿Les gustó? ¿Conocen alguna otra historia de amor emblemática?

© Por Carol Guilleminot

Written by Rotafolio

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