Las familias con hijos van atravesando distintas etapas y las vacaciones es un momento crucial donde se ponen en juego las necesidades de cada integrante.

Mientras los hijos son niños, la decisión unilateralmente depende de los padres o adultos a cargo, claro que se trata de buscar los lugares donde ellos puedan disfrutar, que haya entretenimiento apto para sus edades, juegos, y las diferentes propuestas que se encuentran para ello.

Cuando los niños van creciendo manifiestan sus gustos, por sí o por no, a los planteos familiares, desde llevar a un amigo /a hasta las preferencias de lugares.

Esto puede generar diferencias entre los padres y los pre o adolescentes, ciclo vital donde el chico busca la individuación, diferenciarse de los adultos, en especial de los padres, un ciclo natural y normal, pero psicológicamente de conflicto, que para los padres a veces es desgastante. Por eso, si podemos acompañarlos en este proceso y permanecer amorosamente, aun con las pautas de cada hogar, lograremos una convivencia en armonía con ese adolescente que está buscando afirmar, reconocer, su propia identidad.

Conocer a nuestros hijos y estar presentes es lo que nos hace conocerlos verdaderamente. Mientras va aconteciendo, algunos padres comparten sus vivencias en espacios de acompañamiento en Counseling: en estos espacios, nos preguntamos:

¿Cómo conciliar para disfrutar juntos?

Generar y compartir y espacios para hablar y escuchar qué es lo que quieren los chicos, ponernos de acuerdo para “nuestras vacaciones”, todos podemos aportar algo y sumar.
Tener en cuenta y trasmitirles a los chicos las posibilidades que como familia, madre y/o padre, se tienen para pasar ese tiempo juntos (y aquí consideramos dinero, tiempo, lugares, etc.)
Los adultos sabemos que cada edad tiene su forma de divertirse y entretenerse de manera sana y cuidada, en nosotros está la posibilidad de encontrar alternativas: llevar a algún amigo, elegir lugares acordes, pactar tiempos y horarios, viajar con una familia amiga, etc.
Si bien como padres afrontamos situaciones comunes, no todos podemos resolver de la misma manera, ya que los hijos aunque nacidos de nosotros tienen gustos y personalidades diferentes. El diálogo respetuoso y amoroso en la adolescencia tiende a producir buena cosecha en las relaciones para un mejor entendimiento y bienestar mutuo.

Clr Laura Crotti

Asociación Argentina de Counselors